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Me rindo

Me rindo

January 14, 20264 min read

Me rindo a tener la razón; ante el miedo a equivocarme, ante la duda y la indecisión.
Me rindo a sostener el control, me rindo a pelear con la vida, pero sobre todo… ME RINDO ante una fuerza más grande: ante la luz, ante la paz, ante el Amor Incondicional.

Este año tiene planes grandes para nosotros que incluyen cambios, que representan una GRAN transformación. Cambios que no caben en nuestra mente y que solo pueden suceder en un estado de rendición.

Si nos aferramos a cómo era antes, al pasado, a mi manera… no permitimos que la luz nos guíe a nuestra mejor versión. A eso más grande que no cabe en nuestra mente.

Este me rindo es un regalo para la mente, para el exceso de pensamiento, para el cansancio, para los abatidos. Es una forma de reconquistar nuestra espiritualidad, de caminar en la vida con consciencia, guiados por el Amor Incondicional; por la Fuente Divina, por el Creador, Dios, Universo.

Este ejercicio es para todos; sin embargo, cada quien elige su tiempo, su momento.

El día de hoy te invitamos a que lo vivas en algo chiquito, como un ejercicio, como una forma de ver qué se siente.

Rendirte no significa que ya no vas a luchar. Lo harás, pero por tu verdad y con amor, no desde el miedo.

¿Qué pasaría si, solo por hoy, cuando lleguen las ganas de tener la última palabra, de tener la razón en una conversación, de sostener la incomodidad que te avisa que por ahí no es… te rindes?

Y tomas de ese descanso toda la fuerza para dar el siguiente paso con más amor y menos miedo.

Ahora sí.
Buenos días, hermosa comunidad.

Quiero compartirte algo muy importante para este momento del proceso:

Vivir rendida no es rendirse a la vida… es dejar de pelear con ella.

Muchas veces creemos que rendirnos es bajar los brazos, cuando en realidad es soltar la falsa idea de que todo está bajo nuestro control.

🌿 Hoy quiero recordarte esto:

Vivir rendida es confiar en que la vida no necesita obedecer tus planes para estar de tu lado.

Es dejar de creer que el amor, la paz o la plenitud llegan solo cuando “todo sale bien”.

Rendirse es abrir el corazón a que Dios sabe guiarte… incluso cuando no entiendes el camino.

🌱 Te propongo hacer un reto sencillo y profundo a la vez:

👉 Observa dónde sigues intentando controlar
👉 Nota qué estás haciendo solo por miedo a que algo no funcione
👉 Otra forma de hacer el ejercicio puede ser también soltar UNA expectativa concreta hoy

No todo.
No para siempre.
Solo una.

Puede ser:

  • Soltar la expectativa de que alguien cambie.

  • Soltar la necesidad de que todo salga perfecto.

  • Soltar la idea de que tienes que tener todas las respuestas.

  • Soltar el ritmo que te exige ir más rápido de lo que tu alma puede.

  • Soltar el “debería” que hoy ya pesa.

💛 Preguntas para acompañarte hoy:

  • ¿Qué pasaría si confío un poco más en la vida?

  • ¿Qué emoción aparece cuando dejo de controlar?

  • ¿Dónde puedo elegir paz en lugar de resistencia?

🌬️ Recordatorio amoroso

Rendirte no te quita fuerza.
Te devuelve energía.

No te vuelve pasiva.
Te vuelve presente.

Vivir una vida de rendición es algo muy distinto a lo que nos han enseñado.

Vivir rendido es dejar de forzar que las cosas pasen.

Es dejar de invertir cientos —o miles— de horas intentando que algo funcione; es escuchar cuando la vida, con mucha claridad, te está diciendo: ese no es el camino.

Vivir rendido es empezar a seguir el dictado del corazón.

Y eso, inevitablemente, te lleva a una vida más auténtica.
Una vida en la que te sientes cómodo siendo quien eres.

Dejas de intentar ser la persona que crees que tienes que ser para ganar dinero, para encajar, para que otros te acepten.

Vivir rendido es soltar la falsa idea de que controlas lo que ocurre en tu vida.

Es dejar de pensar que, si lo haces todo bien, la vida va a obedecer tus planes.

Y en ese soltar aparece algo precioso: la espontaneidad, la presencia, la apertura al futuro.

Un futuro que, curiosamente, suele ser mucho más impresionante cuando no está limitado por las expectativas del ego, pues son mucho más pequeñitas que las del corazón, las del ser, las de EL PLAN.

Porque vivir rendida es vivir sin una idea mental rígida de cómo deberían ser las cosas.

Ese estado interno de aceptación:

Te relaja.
Te simplifica la vida.
Te devuelve la paz.

No porque dejes de tener objetivos, sino porque los objetivos ya no nacen del miedo, sino del amor.

Y cuando algo es auténtico, la vida lo apoya, te sostiene y se suma. Ahí no hay confusión, no hay duda, y manifestamos con la ayuda del universo nuestro deseo más sincero.

🙏🏻💖

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Mili Reyes

Lic. Pedagogía, Dra. Honoris Causa, Coach

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